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miércoles, enero 12, 2011

Se dejaba llevar

Se dejaba llevar

por las naves que al viento

estremecían sus palmeras suspiros.

Sus huellas,

un discurso mediterráneo

colisionando vivo.

Desordenados días sin remitente

armados tan solo de balcones compañía

por donde asomaba reina su prodigio.

Se dejaba llevar

y la tarde la seguía

por la lluvia mirando atrás.

Se dejaba llevar

empuñando una melancolía

o blandiendo con su presencia

una por una

irreparables

mis alegrías.

¿Irás y no volverás?

Recorro sin dientes el otoño

Al que llego a ti a destiempo.

Yo,

Te miraba abandonado por los dedos

Que respiraron vacíos a tu deriva nórdica,

Que imperfecto icé el tal vez a tu boca

Cuando despertaron tus pechos ajenos de tormenta.

A veces ocurres allá morosa

-frente al Mirablau-

Para cerrar la lengua sin otoño

De un verano humilde,

Noviado,

Fósil.

I

Desde ti nos sacude el mar

Sellando su puerta detrás del aire,

Como si procurara sobrevivirse contigo.

II

Quien espera tu respuesta

No espera nada

Si no tu andado

De hilo, las sombras,

En mi carne insurrecta.

III

Si tú te vas

Asomaré las ventanas

Desprendidas

A tu gobierno fugitivo,

Amueblando aquel julio

Habitado

De mundo por tu milagro.

miércoles, diciembre 10, 2008

Brevedad

Salgo a pasear los días de lluvia
con mis barcos rotos,
persigo los árboles con nieve
y tu acera húmeda de tanto recordar.

Calle abajo, rumbo al mar,
busco de tus dedos el abrazo
o el calcinado convite 
a una primavera de besos.

jueves, noviembre 20, 2008

Mañana de carnaval

Sin más qué decirte
le quito los acentos
al medio día.

Acaso me amas
y no lo sabes.

Acaso me amas
pero no quieres.

Hago preguntas
y responde la casa
con su respiración
incómoda, vacía,
página en blanco
donde tu rubio
territorio busco.

Alzo mis pájaros
para no echarte de menos.

Somos la lluvia
en las calles de Bonn,
sus tristes árboles,
el latido del tranvía.

Desdoblado hacia ti
como un felino
que busca tus caricias,
ronroneo solitario
tu mirada aguamarina
para no amarte menos.

domingo, abril 06, 2008

SMS bis Bonn

Descifro este vacío
Como un estertor
Que aún nadie alerta.

Pasa la luz en las ventanas,
El polvo que se acumula
En las cornisas,
El batir del día,
La cocina dormida,
La seriedad de los sillones.

Voy ebrio de ti,
De mí, con ti,
Sin ti,
Contigo.

Aprieto sin amarras
Rotos pájaros,
Andan sin zapatos
A un solo pie
Escrutando pedregosa soledad,
Allá en lo alto,
En oscuras ramas,
Los he visto sin brazos.

Al alba madruga
Esta sin voz de la casa,
Su tarde sin cortinas
Y de puertas abiertas,
Es tanto a mí
Como una voz en la arena.


Frente a mí,
Sin destrozarse
Juegan los niños,
Los vecinos cantan
Y sus voces
Una agonía ridícula
Como las blancas sillas
Desde donde abrazan su ayer:

Quisiera tener un gato
O volverme gato,
O querer como gato
Y brincar somnoliento
Como un rumor sobre los tejados,
Mirar el agua y jugar a no ser yo,
Acicalar innombrables memorias
Agazapado en una esquina,
No tener que hablar de mí
Y jugar con la arena de las cortinas
Descorazonado,
Ronronear tu ausencia
Y acaso arañar el vacío
Con las orejas.


De niño nunca me dijeron
Por qué no podía ser gato,
Por qué no podía amar felino,
Creí que podría esconderme
En los armarios
Acariciando estas llagas,
Que bastaría un parpadeo
Para ser invisible,
Un maullido para entenderme.


Ahora canto bossa nova
Aunque las cornisas desconfíen de mí,
Los fantasmas que persigo
Preparan sus arcos y lanzas,
Y yo,
Alisto las garras que no tengo
Para recibirte,
Desmoronando tus ronroneos.

lunes, febrero 25, 2008

Dueto

Como ciegos árboles
nos recorremos aun en las cenizas,
respiramos los sonidos de la carne,
besamos su aire a fatiga,
y andamos lentos en sus frutos,
mordemos sin dientes su plácida desmesura.

Pero miraste mi carne
y no te atrevías porque la sabías navaja.

Por eso bordaste cuerpo a cuerpo,
-como iluminada espuma-
el blando metal que persigo prisionero
hasta hallar a quemarropa tus senos,
mudos cómplices sin pies ni manos
bendecidos en su geografía,
y ya busco como una memoria
gimiendo al relámpago en su derrumbe.

Y miro tu carne en suspenso,
aventurero entre arcilla y barro.

Estamos expuestos a la mirada
que no tiene ya palabras,
al tacto imán que ha escrito
nuestras voces sobre la agonía,
a los cuerpos desprendidos
que han encontrado el pan
tras agotar el laberinto.

Miramos nuestra carne ciega,
todavía dudando, esperando
su suicidio bajo la ropa,
aun su gemido desarmado
recurre al alba
para llamarnos con su lenguaje
de redes y trampas de carne
en conjunto solitario.

viernes, febrero 22, 2008

Está todo entendido, belle

Escucho los discos viejos que no fueron nuestros,
hallo tu exilio involuntario, la maleta sin tu ropa,
guardo entre los libros las postales que nunca enviaste,
ahí sigue despatriada tu imagen sin boleto de vuelta.

A mi lado una guitarra ha estado ciega desde que te fuiste,
me quedé sin pies para llamarte; a veces soy el espacio que dejaste,
llagado aire que escurre entre los platos que odio acomodar,
así mi encono se abraza al peso de tu cuerpo todavía; a tu perfume,
a las madrugadas donde pasamos sin mirar atrás,
las noches incompletas, los paseos de tu mano, cuando buscabas
un cigarro y hallabas mis dedos tensos de buscar tus senos.

¿Recuerdas las caminatas nocturnas por Garibaldi?,
así sonaba mi arrebato, como esa plaza,
roto por fuera y encendido por dentro,
sonoro y oscuro; ahí empezaron tus palabras a perderse,
detrás de cada estatua, en la sonrisa de los borrachos,
algunas revueltas entre nuestras manos como palomas,
otras más bajo los parques de tu cuerpo, las arrancadas de mi sexo
porque no fueron mías, las del exilio, las que traicionaron
al desconocido que nunca tuvo culpa de mi asedio.

Ahora sé que debí acompañarte a Coyoacán, porque tu tiempo
estuvo desgranándose siempre; debimos buscar juntos
aquellas cartas que a mí no me enviarás con sol y nieve,
por eso ahora te echo de menos,
es lo único que me queda en reserva de hoy en adelante,
ya no hay excusas para esperarnos, falsos rencores que se fueron
como un otoño que pasó.

Estoy de tu lado, miro tu playera blanca, tu silencio,
tu descalza ausencia, las madrugadas sin alba,
los brazos donde no dormí, el perfume que robé,
las fotografías donde me llamarás con otro nombre,
los versos que él jamás leerá, tu caja de Pandora,
las palabras que nunca te dirá, porque nosotros,
los que ya deseamos, hemos comprendido
lo que hablaron las manos, lo que han acariciado los ojos,
lo que se han dicho los cuerpos sin palabras.

Estoy esperando sin perseguir, cerca de tu calle, entre la gente,
-te has ido-
escucho el disco de música al que llamo el nuestro.

miércoles, diciembre 26, 2007

Jazz & blues

-Creo que podría liberar este dolor
Iván Ferreiro

(z)

Tu oscura voluntad
en algún punto de mí tiembla,
llagado por una impronunciable tristeza.

Amargo descubro tu rostro,
un aire de lo que fue y no ha sido
aceda algo distinto al dolor.

No llegaste hace poco
ni tampoco en el último avión,
te conozco con distintos nombres,
conozco tus manos claras,
atentas como el día,
las sé andaluzas o flamencas,
conozco tu fresco rubor
cuando decides amar.

(x)

Abres los ojos sin posible traducción,
por mi parte,
no tengo perdón ni arrepentimiento.

Aquello que llamas prohibición
lo nombra mi cuerpo sed,
y tu náutica nostalgia
ciñe sus llagas en mi lento escozor
falto de cariño
y aún en incendio.

(c)

En trémula borrasca
te cierras a mí,
has llorado placentera
indefinidamente hasta extinguirnos,
y tu nombre extranjero
será una casa de verano
que nunca habitaremos.

(q)

Has dicho no
pero no lo entiendo,
bajo tu sable pongo las manos
y me preguntas mirando al suelo
si tengo razón de arrinconarte
con los dedos bajo tu estampa.

Tengo esta urgencia
alada y catastrófica
donde busco agostarme
dentro de tu rencor,
y con esto
ya nos hemos condenado
a que no haya días venideros.

(f)

Llegaste de madrugada
y te fuiste
en el bajorrelieve de mi infancia,
aún te escucho rozando mis lágrimas
y tu largo adiós que ya había llorado,
porque aún era yo,
porque aún había éste,
porque te conocí al morder mi soledad,
porque me harté cada noche
de arrojarte por la mirada,
porque no te seguí a Canadá
pero sí te hallé en el Seine,
y porque hay tantas tardes como noches contigo
que se han agotado incansables
en agrios paseos
por Plaza Garibaldi.

(u)

Te odio.
Por años me repugnó saberte
hasta que allá, en Varadero,
varé toda la noche desconcertado.

Eras una larga isla,
arena que negoció mi melancolía.
Pasamos la noche por tus muelles,
pero los ahogados nunca salimos del mar,
porque a él nos has llevado.

(i)

Ah, la que desató la poesía desde su exilio en Montréal,
ah, la que tapió con cristales el dolor,
ah, la que desatendió su pasado en Coimbra,
ah, la que perdió un arete y ardió como faro de Flandes,
ah, las que me vieron partir del Este de Europa,
ah, la que arrójo sobre el Seine sus imprecisiones,
ah, la que ataba y desataba los crepúsculos de su cabello.

Auxilio:

aquí hay un herido.

lunes, octubre 08, 2007

Miauen

Decidí ser poeta el día que se fue mi gato. No estaba debajo de la mesa ni durmiendo bajo la cama, tampoco lo hallé aventurero en la cocina ni encontré su felino rastro en la ventana. Se había ido.


Antes, cuando aún cada árbol era un trono y el césped su reino, un exilio parecido al odio pasó por mi infancia. La protesta, que aún no se sabía palabra, germinó en su forzado silencio.


Después, aquellas azules barcas y sus pescadores, rumores debajo de sus redes, y la dorada mezquita sobre el mar, alejada del desierto y su muda existencia, así hubieron grandes Plazas y catedrales a su vez, cada objeto cifrando su lírica.

Llegaron los mares, los grandes monstruos con sus motores y su pasajera melancolía. Arriba, donde dicen que hay un dios, no hay nada sino un sonido que acaricia la nostalgia. Atrás quedaron las piedras de los puentes, los ríos que se congelaron en invierno.

Decidí ser poeta sólo para rescatarles una mañana en que ya no encontré al felino culpable. Para cuando noté su ausencia, tenía diez años más encima, y los muebles en que solía afinar sus uñas de pronto se parecieron a mi voz cuando echaba de menos, y su rastro en la ventana también se parecía a todos aquellos recuerdos abiertos al final del verano, su hambre en la cocina y su sueño bajo la cama quedaron como todas esas personas que han visto amanecer -sin temor- al otro respirando, sin levantar la guardia, y felinamente derrotado.

domingo, junio 17, 2007

Octubre-enero

Toi
Morte, caresse,
Angoisse.

Amour:
le tien
le mien,

tes mains,
demain,

jamais plus.

viernes, mayo 25, 2007

Insomnio

Nos miramos.
Silencio.

Sin palabras
lo has dicho completo:
toda una vida.

Cruzamos puentes, la nieve nos alcanza,
abandonamos ciudades,
entramos a esa enorme mezquita
abrazada por el Atlántico:
el tiempo nos atrapa.

Apenas iniciamos este recorrido
y es la fatiga o el desamor,
tal vez será que los pájaros se calcinan
bajo tornasoles de río
o simplemente que la estatua colorida
inicia su desfile solitario
hacia la gran boca que lo llamó
¡náufrago!, ¡desesperado!,
¡aquí estoy!

Cáscaras de insomnio,
los absurdos de quienes no serán.

Te tomo en tu prisión rectangular,
pareces moverte estrangulada.

Ya lo hemos dicho todo,
es tiempo de guardarte
detrás de cada agrio reino
sumergido.