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lunes, noviembre 03, 2008

Ich brauche dich

Para F. B., por forjar el "nosotros"

Quiero ir al incorruptible
gobierno de tus besos,
al deseado territorio
dominado por tus muslos,
a tus calles como pliegues,
apretados rincones
de diluidas vocales.

Quiero mi lengua
como cálida espada
cayendo dentro de ti,
a tus fuentes
descender tibio.

Vuelvo por tu existencia
a recuperar la mortalidad:

basta sin máscaras
observar a-hora,
y ya los ojos
sin hojas secas
poder decir:

uns/nosotros

domingo, septiembre 07, 2008

Vacío

El tiempo que con sus hojas
todo lo macera,
viene con sus recuerdos
y claros latidos.

Vuelve a mí tu dolor
como blanca piedra
ennegrecida por las calles,
retorna a la panadería
de la esquina
arañando solitario
su lluvia en las vidrieras.

Este vacío,
gusano de vidrio
que recorre el cada día,
desde tus amorosos dedos
hasta tu mordida espalda.

Este vacío
es un siglo sin rostros,
una palabra dicha al espejo.

viernes, agosto 08, 2008

De cuando en cuando...

Milagrosa eres
pues ardió tu carne
mía

Algunas veces
cuando te amo:

esta luminosa cicatriz
púrpura reflejo
roto bosque
sin ventanas

Nos mira
sin pelaje
destruida alba
insobornable orilla

jueves, julio 31, 2008

Fragmento de un poema que ya no me pertenece



Estaba listo en mi impaciencia
para imantar tus labios
a mi vacío,
en vilo se quedaba el deseo,
desbocado rastro de caricias...

martes, julio 08, 2008

Contemplaciones

I

Cambiar de ciudad,
de idioma, de nombre,
de rostro.

Cambiar al mundo
sin cambiarte a ti.

Sin cambiarte
por nadie.

II

Veo cerrar los párpados
con un movimiento de labios
antes de llorar,
y si no supe decir adiós
no fue tu culpa.

Tengo que hablarte de México,
de esta amarga ciudad
que, en sus aristas hundida,
tiene acumuladas raíces:

está muriendo.

Voy a recorrerla,
prometo entenderla para nosotros,
para darte una distinta pero igual,
para tu vuelta, para tu salto de mundo
cuando el lugar que ocupe en Barcelona
lo ocupes tú con cien mil pares de zapatos,
las maletas que necesites,
los gatos que quieras.

III

Allá, hacia la florería,
bajo la lluvia,
golpes de abejas
descalzas.

Se iban tras el tranvía
sin manos nuestros besos.

El corazón no era otro
que apretado monosílabo,
muda fatiga.

jueves, mayo 15, 2008

Fue la corteza del corazón...

Fue la corteza del corazón
árbol con patria y sin exilio.

"Él también respira
-apuntó hacia el océano
y bendita fue deseada-,
señalaste el fin de la tierra,
donde más allá del mar
no había sino espera
y oscura gloria.

Cayó Babel
pero nunca su raíz;
sucedieron ajenas palabras,
huérfanos verbos,
y aun así
sobre el agua
todos atamos nuestros nombres."

Ven conmigo,
sentenció su mano ala,
su ala verbo,
su verbo boca,
su boca hoja,
su hoja cielo.

Tomó mi mano
como un diccionario
que siempre ha conocido,
porque donde hay dos
no puede haber exilio
ni arrebatarse la patria.

Dijo sintiéndome
en la fatiga
donde es todas las mujeres:

El corazón respira.

jueves, abril 10, 2008

Ohne Uhr für die Zeit (Sin reloj para el tiempo)

I've hungered for your touch a long,
lonely time.
-"Unchained melody", Righteous Brothers


Te busco en el viejo mapa de mi tesoro,
busco tu cara, tu cuerpo, tus labios, tu rostro.

Del otro lado del océano pongo una cruz,
pongo sin prisiones ni amarras para ti
las entrañas, el corazón de mi parte del mundo,
te entrego sus mangos, sus flores, su caos,
y con ello, tienes sin llaves mis ojos y mis verbos.

De mi errancia, las costas sin arena,
tus pies que dejan tu rubio paso,
tus cabellos, una aurora a mitad del abismo.

Vendrás o vendré, irás y me iré, amarás y amaré,
todas las conjunciones partidas por tus manos,
aquí tienes la mitad del mundo, mi idioma, mis costumbres.

Ha vencido a mi extravío tu existencia,
mi caída recibe en su agua tus besos,
mi país ya no es éste solamente, sino el de bosques negros
y ríos donde los cisnes se enamoran de tristes barcos,
tu patria ya tiene dos nombres,
cortaré algún fruto amarillo para recibirte.

lunes, febrero 25, 2008

Dueto

Como ciegos árboles
nos recorremos aun en las cenizas,
respiramos los sonidos de la carne,
besamos su aire a fatiga,
y andamos lentos en sus frutos,
mordemos sin dientes su plácida desmesura.

Pero miraste mi carne
y no te atrevías porque la sabías navaja.

Por eso bordaste cuerpo a cuerpo,
-como iluminada espuma-
el blando metal que persigo prisionero
hasta hallar a quemarropa tus senos,
mudos cómplices sin pies ni manos
bendecidos en su geografía,
y ya busco como una memoria
gimiendo al relámpago en su derrumbe.

Y miro tu carne en suspenso,
aventurero entre arcilla y barro.

Estamos expuestos a la mirada
que no tiene ya palabras,
al tacto imán que ha escrito
nuestras voces sobre la agonía,
a los cuerpos desprendidos
que han encontrado el pan
tras agotar el laberinto.

Miramos nuestra carne ciega,
todavía dudando, esperando
su suicidio bajo la ropa,
aun su gemido desarmado
recurre al alba
para llamarnos con su lenguaje
de redes y trampas de carne
en conjunto solitario.