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jueves, agosto 05, 2010

Summer was absence

Saluda el viento
las palmeras al sol deseadas,
ya tus pies alejaron los mares,
no más el peso diurno
que tus pies adornaron
en Sitges.

El verano fue ausencia
aunque estuvieras presente,
cada escalón, cada paseo marítimo
fueron el diario de una despedida.

Ahí estabas,
aparición o espejismo oceánico,
tus ojos armando los horizontes,
tus manos cantando su adivinanza.

Te vi marchar un día claro,
habité desmoronado en tus ojos
mientras hacía señales de esperanza,
realmente me ahogaba.

Nos dimos paz y la paz se marchó contigo.
Tu silencio es un Mar en el Norte
que reconozco pero no conozco.

Desde que te fuiste
el mal agüero de las gaviotas,
esa sucia conspiración de los palomares
y el vértigo de hacer lo que quiera
aunque ya no quiera nada.

Habré de escribir
en la piel del mar
el amor que no llegué a tenerte,
y al oído del sol
pronunciaré en tu lengua
que debemos partir.

miércoles, febrero 10, 2010

Erasmus

Para Jordi Piu por lo compartido

el silencio de las calles es deliciosamente aterrador
no hay perros que ladren
sólo los pasos de uno mismo mojando la calle
y el piso iluminado de amarillo
Quietud

Realizas que como en la mañana
estás solo
irás a dormir solo
despertarás solo
y así
en un círculo arácnido

y a veces
los pies abandonan su ciego claustro
se desnudan con otros pies y adquieren incendio
cuarteto de compartida soledad
y ya no es una
sino dos realidades diluyéndose

bajados los pantalones
y con ellos imantadas caricias
la noche desciende súbita
al café matutino seguirá la lluvia
la bufanda el frío uno mismo
nadie verá el instinto de tigre
zarpazos gemidos sin luz ni memoria

habrás de ir medio completo
sin medallas ni arrepentimientos
sólo habrá el miedo permanente a la vuelta
el rechazo al regreso y su hoz
la funesta hora de los aviones y sus pasajeros volátiles

volver será una condena necesaria
será un castigo por una bolsa de valores al alza
una graduación sin laberintos ni embajadas
recordatorios que hay que morir cien veces
y que no importa el lugar ni la ciudad que escoges
sino todo se simplifica a las personas que conoces ahí
y las experiencias que vives con ellos,
el epígrafe grupal para tus últimos días
los momentos que en una edad de oro
jamás volverán


Barcelona, España. 11 de Febrero de 2010.

martes, julio 08, 2008

Contemplaciones

I

Cambiar de ciudad,
de idioma, de nombre,
de rostro.

Cambiar al mundo
sin cambiarte a ti.

Sin cambiarte
por nadie.

II

Veo cerrar los párpados
con un movimiento de labios
antes de llorar,
y si no supe decir adiós
no fue tu culpa.

Tengo que hablarte de México,
de esta amarga ciudad
que, en sus aristas hundida,
tiene acumuladas raíces:

está muriendo.

Voy a recorrerla,
prometo entenderla para nosotros,
para darte una distinta pero igual,
para tu vuelta, para tu salto de mundo
cuando el lugar que ocupe en Barcelona
lo ocupes tú con cien mil pares de zapatos,
las maletas que necesites,
los gatos que quieras.

III

Allá, hacia la florería,
bajo la lluvia,
golpes de abejas
descalzas.

Se iban tras el tranvía
sin manos nuestros besos.

El corazón no era otro
que apretado monosílabo,
muda fatiga.

lunes, febrero 25, 2008

Dueto

Como ciegos árboles
nos recorremos aun en las cenizas,
respiramos los sonidos de la carne,
besamos su aire a fatiga,
y andamos lentos en sus frutos,
mordemos sin dientes su plácida desmesura.

Pero miraste mi carne
y no te atrevías porque la sabías navaja.

Por eso bordaste cuerpo a cuerpo,
-como iluminada espuma-
el blando metal que persigo prisionero
hasta hallar a quemarropa tus senos,
mudos cómplices sin pies ni manos
bendecidos en su geografía,
y ya busco como una memoria
gimiendo al relámpago en su derrumbe.

Y miro tu carne en suspenso,
aventurero entre arcilla y barro.

Estamos expuestos a la mirada
que no tiene ya palabras,
al tacto imán que ha escrito
nuestras voces sobre la agonía,
a los cuerpos desprendidos
que han encontrado el pan
tras agotar el laberinto.

Miramos nuestra carne ciega,
todavía dudando, esperando
su suicidio bajo la ropa,
aun su gemido desarmado
recurre al alba
para llamarnos con su lenguaje
de redes y trampas de carne
en conjunto solitario.