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miércoles, diciembre 10, 2008

Brevedad

Salgo a pasear los días de lluvia
con mis barcos rotos,
persigo los árboles con nieve
y tu acera húmeda de tanto recordar.

Calle abajo, rumbo al mar,
busco de tus dedos el abrazo
o el calcinado convite 
a una primavera de besos.

sábado, mayo 17, 2008

Noticia vieja sobre mi segundo poemario "Entre tus muslos"

México D.F. Domingo 12 de diciembre de 2004

Poemario de Guillermo Chávez

Perciben óptica nueva en Entre tus muslos
FABIOLA PALAPA QUIJAS

Guillermo Chávez Conejo presenta juegos de palabras y sonidos en su poemario Entre tus muslos, que se presentó el martes pasado en la Casa del Poeta.

Con una estructura variada, el joven poeta busca transmitir sus experiencias a partir del deseo, del erotismo y, a diferencia de muchos, está alejado de cualquier confusión sobre la esencia de lo poético.

Samuel Gordon, especialista en poesía mexicana, escribe en el libro: "Guillermo plantea una propuesta que vuelve a reunir con talento y creatividad algunas de las mejores coincidencias fundamentales de las vanguardias que parecían ya agotadas: el humor, algunas temáticas y procedimientos que conjuntan una nueva perspectiva, diferente respecto a lo que actualmente se publica en México".

Bajo el sello de Ediciones y Gráficos Eón, de la colección de poesía, Entre tus muslos marca el inicio de Chávez Conejo en el escenario literario. Entre los poemas que incluye el volumen destacan: "Gioconda conmigo", "Por estar contigo", "El adiós sin olvido", "Testimonio" y "Retrato de mujer crepuscular".

Múltiples voces en contrapunto, bases rítmicas al inicio de los versos mediante el uso de anáforas, así como disposiciones gráficas verticales y horizontales, dan cuenta del amplio abanico de recursos poéticos que utiliza Guillermo Chávez.

En opinión de Gordon, el libro, al tiempo que suprime casi todos los conectores lingüísticos que la poesía no necesita, reúne todo lo que se puede esperar.

De arena y universo es el título del primer libro de poemas de Chávez, que fue editado y publicado por la Universidad La Salle. Actualmente prepara la novela Deseo tristágrimo.

Entre tus muslos fue comentado por Samuel Gordon, Rodrigo Bazán y Ernesto Priego el martes pasado en el bar Las Hormigas de la Casa del Poeta.

Comentario original aquí: http://www.jornada.unam.mx/2004/12/12/06an2cul.php

viernes, febrero 22, 2008

Está todo entendido, belle

Escucho los discos viejos que no fueron nuestros,
hallo tu exilio involuntario, la maleta sin tu ropa,
guardo entre los libros las postales que nunca enviaste,
ahí sigue despatriada tu imagen sin boleto de vuelta.

A mi lado una guitarra ha estado ciega desde que te fuiste,
me quedé sin pies para llamarte; a veces soy el espacio que dejaste,
llagado aire que escurre entre los platos que odio acomodar,
así mi encono se abraza al peso de tu cuerpo todavía; a tu perfume,
a las madrugadas donde pasamos sin mirar atrás,
las noches incompletas, los paseos de tu mano, cuando buscabas
un cigarro y hallabas mis dedos tensos de buscar tus senos.

¿Recuerdas las caminatas nocturnas por Garibaldi?,
así sonaba mi arrebato, como esa plaza,
roto por fuera y encendido por dentro,
sonoro y oscuro; ahí empezaron tus palabras a perderse,
detrás de cada estatua, en la sonrisa de los borrachos,
algunas revueltas entre nuestras manos como palomas,
otras más bajo los parques de tu cuerpo, las arrancadas de mi sexo
porque no fueron mías, las del exilio, las que traicionaron
al desconocido que nunca tuvo culpa de mi asedio.

Ahora sé que debí acompañarte a Coyoacán, porque tu tiempo
estuvo desgranándose siempre; debimos buscar juntos
aquellas cartas que a mí no me enviarás con sol y nieve,
por eso ahora te echo de menos,
es lo único que me queda en reserva de hoy en adelante,
ya no hay excusas para esperarnos, falsos rencores que se fueron
como un otoño que pasó.

Estoy de tu lado, miro tu playera blanca, tu silencio,
tu descalza ausencia, las madrugadas sin alba,
los brazos donde no dormí, el perfume que robé,
las fotografías donde me llamarás con otro nombre,
los versos que él jamás leerá, tu caja de Pandora,
las palabras que nunca te dirá, porque nosotros,
los que ya deseamos, hemos comprendido
lo que hablaron las manos, lo que han acariciado los ojos,
lo que se han dicho los cuerpos sin palabras.

Estoy esperando sin perseguir, cerca de tu calle, entre la gente,
-te has ido-
escucho el disco de música al que llamo el nuestro.

lunes, octubre 08, 2007

Miauen

Decidí ser poeta el día que se fue mi gato. No estaba debajo de la mesa ni durmiendo bajo la cama, tampoco lo hallé aventurero en la cocina ni encontré su felino rastro en la ventana. Se había ido.


Antes, cuando aún cada árbol era un trono y el césped su reino, un exilio parecido al odio pasó por mi infancia. La protesta, que aún no se sabía palabra, germinó en su forzado silencio.


Después, aquellas azules barcas y sus pescadores, rumores debajo de sus redes, y la dorada mezquita sobre el mar, alejada del desierto y su muda existencia, así hubieron grandes Plazas y catedrales a su vez, cada objeto cifrando su lírica.

Llegaron los mares, los grandes monstruos con sus motores y su pasajera melancolía. Arriba, donde dicen que hay un dios, no hay nada sino un sonido que acaricia la nostalgia. Atrás quedaron las piedras de los puentes, los ríos que se congelaron en invierno.

Decidí ser poeta sólo para rescatarles una mañana en que ya no encontré al felino culpable. Para cuando noté su ausencia, tenía diez años más encima, y los muebles en que solía afinar sus uñas de pronto se parecieron a mi voz cuando echaba de menos, y su rastro en la ventana también se parecía a todos aquellos recuerdos abiertos al final del verano, su hambre en la cocina y su sueño bajo la cama quedaron como todas esas personas que han visto amanecer -sin temor- al otro respirando, sin levantar la guardia, y felinamente derrotado.

domingo, septiembre 30, 2007

Monólogo

Volvamos a escribir
la palabra amor
sin esta orfandad
que nos desnuda.

Sin plumas
y encadenado al calendario,
se acerca.

Recojamos estos trozos
parecidos a la miseria,
cáscaras caídas,
travesía absorta de aquel filo
que éramos
y fuimos
cortando
atravesando
muriendo
tu cuerpo.


No pensemos sobre puentes
o ríos llenos de gaviotas,
que no hay nada detrás de ello,
sólo mira aquel retrato
aquella imagen sin color,
y ámame desde aquél,
el de entonces.

domingo, julio 01, 2007

Ultimismos

Han venido con furiosas astillas,
Con sus nombres de vidrio hostil
Sobre ti,
¡Apunta conmigo!,
Vamos al frente desde ahora.

Viraje a tu itinerario,
Fuego y cal sobre tus huesos.
¿A quién dirigir toda la garganta, fallida Penélope,
Si nadie avanza ni tu sombra queda?

Arden o se hunden y pálidos naufragios y marinos
O tristes anémonas perdiendo algún astro
O la botella a medio ahogar y el largo crepúsculo
De húmedas mariposas
Cenicientas o cristalinas rodando y destruyéndose
Inermes y de reinos perdidos y grandes países
Lejanos.

Desangrada niebla sacude las ruinas,
Antes una lluvia nocturna parecida a una fila de cometas,
Cuidada,
Amanecía sin horrores en las alas. Dormía.
Así venían todos esos caníbales perros,
Envidiosos,
Pisando espumosa alba:

Y su largo luto sobre los hombros
Y su boca abriendo camino a la tormenta
Y su cuerpo un arado interminable
Y sus ojos oliendo todo a su paso
Y la caricia dibujada como radiografía sobre arena
O sedosa sal desprendiéndose sin odio ni rencor

Ah el sonido del mar moribundo
Ah las imprecisiones del cauce dado
Ah el luto vencido

Octubre
Cae con sus canarias gotas del calendario
Y su silencio a quemarropa
Violento
Larga travesía:
Hasta siempre, corazón.
París

domingo, junio 17, 2007

Octubre-enero

Toi
Morte, caresse,
Angoisse.

Amour:
le tien
le mien,

tes mains,
demain,

jamais plus.

lunes, junio 04, 2007

Centro histórico

Detrás de cada ahogado,
mar adentro hacia sus naufragios,
ruidos de amargos cristales,
su claustro rigor
libando nacida burbuja.

Cegados marinos ascienden,
sus voces, a tropel,
sonámbulo ronquido de barcos,
esperan en los andenes de madera
izar pálidos y oscuros viajes
con sus distorsionados reflejos,
el otro tú, el otro yo,
el otro vuelto a hacer.

Los náufragos buscan tierra,
alta mar les sobra suelta
y sus ojos aún son puertos
de aparecidas
y despeinadas
gaviotas.

martes, mayo 29, 2007

Aprendiendo idiomas (el oído)

Entran desnudos
al oscuro tunel
pronunciado.

Al principio se acedan
en su concha,
señores solitarios.

Bajo su sonora mirada,
amanecen sus sílabas
cuidadas.

Lloran confundidos
en su claustro,
prisión ciega.

Y un día,
como quien descubre
que el otro del reflejo
es sí mismo,
permanecen desnudos
con iluminados faros:
como agua
brotan las palabras,
copulan indefinidamente,
se fosilizan.

viernes, mayo 25, 2007

Insomnio

Nos miramos.
Silencio.

Sin palabras
lo has dicho completo:
toda una vida.

Cruzamos puentes, la nieve nos alcanza,
abandonamos ciudades,
entramos a esa enorme mezquita
abrazada por el Atlántico:
el tiempo nos atrapa.

Apenas iniciamos este recorrido
y es la fatiga o el desamor,
tal vez será que los pájaros se calcinan
bajo tornasoles de río
o simplemente que la estatua colorida
inicia su desfile solitario
hacia la gran boca que lo llamó
¡náufrago!, ¡desesperado!,
¡aquí estoy!

Cáscaras de insomnio,
los absurdos de quienes no serán.

Te tomo en tu prisión rectangular,
pareces moverte estrangulada.

Ya lo hemos dicho todo,
es tiempo de guardarte
detrás de cada agrio reino
sumergido.