Mostrando las entradas con la etiqueta Llacuna. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Llacuna. Mostrar todas las entradas

jueves, agosto 05, 2010

Summer was absence

Saluda el viento
las palmeras al sol deseadas,
ya tus pies alejaron los mares,
no más el peso diurno
que tus pies adornaron
en Sitges.

El verano fue ausencia
aunque estuvieras presente,
cada escalón, cada paseo marítimo
fueron el diario de una despedida.

Ahí estabas,
aparición o espejismo oceánico,
tus ojos armando los horizontes,
tus manos cantando su adivinanza.

Te vi marchar un día claro,
habité desmoronado en tus ojos
mientras hacía señales de esperanza,
realmente me ahogaba.

Nos dimos paz y la paz se marchó contigo.
Tu silencio es un Mar en el Norte
que reconozco pero no conozco.

Desde que te fuiste
el mal agüero de las gaviotas,
esa sucia conspiración de los palomares
y el vértigo de hacer lo que quiera
aunque ya no quiera nada.

Habré de escribir
en la piel del mar
el amor que no llegué a tenerte,
y al oído del sol
pronunciaré en tu lengua
que debemos partir.

lunes, julio 05, 2010

Llacuna

Las playas son el cuerpo terreste del mar,
su minúscula extensión de abrazadas huellas
por donde se derogan ansiados los días,
por donde se atrasan, despistados, los adioses.

Así las palabras prolongan
en su movimiento de alas,
los bordes y misterios de los labios,
anuncian o amenazan el beso,
y su manifestación no es sino la rúbrica
de un acto que comenzó con el verbo.

Una despedida no debiera comprenderse
desde el final,
debe temerse
desde el principio
de todo,
cuando dos dejan de ser
el uno y el otro.

Las playas son aquella piel sacudida
que los mares, cansados de jugar,
tienden al sol.

Los adioses son la caricia enunciada
en el llanto, cuando las manos
celebran su danza de separación,
es el estancamiento mutuo
de aquello que será, no lo que fue,
paraísos donde cada día
fue un reino diferente.

Si una distraída despedida,
si el llanto amenazara,
si del imperio el fin llegara,
me prolongaría como la mar
hacia el otro,
dejaría abrazarme por sus huellas
y volveríamos juntos,
allá lejos,
con la última ola.

miércoles, junio 16, 2010

Is

Eres del verano
la estación más incierta,
la que si llegase tarde
jamás la perdería,
en tu milagro
las costas se inclinan
a tu paso
y no hay medio día
que no siga y persiga
tu andar marino.

Eres del verano
la que gobierna las horas,
la que corrije pesadillas,
la que entra a los laberintos
para señalarme qué bitácora,
qué rumbo acariciado.

Eres del verano
aquella que supo dominar las tormentas,
aquella que de las aguas,
sirena, reina oceánica,
aró con su quilla mis tristezas,
aquella que en su lejanía
me dejó más hombre.

Eres del verano
por quien súbito amaino.

Atrás dejamos el misterio,
nos resta el tal vez.

Eres del verano...