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lunes, marzo 15, 2010

El viento nos llevará

Le vent nous portera
- Noir Desir


Hay tristezas tan profundas
que debieran someterse
al criterio de los océanos
y, mar adentro,
ahogarles en su caricia anguila.

El odio en su siniestra elegancia
tiene calendarios sin fechas,
cerrados armarios sedientos,
ciegos relojes mancos.

El viento se llevará
derrumbados reinos
que a golpes de silencio
y rocío
formaron largas cuencas
destinadas al abandono.

El viento traerá
del verano a mis playas
las huellas gaviotas
signadas a aquella espalda,
párvula cifra descontada
que, en su mezcla de colisiones
y sombríos pasos
ha arrebatado del alba
su falsa inocencia.

El viento nos llevará, cariño.
Lejos a tu perpetuo invierno,
cerca de mis siempres,
allá entre nuestros jamases.

El viento nos llevará
vestidos de nuevas rutas,
y si los cierzos a mí me concedieran
la afable despedida no otorgada,
yo tiraría del mar su azul maligno
que me miró despertar
azotado por tu boca,
ese otoño señalado,
ese pisado invierno.

El viento nos llevará, furiosa,
en su rostro sacudido
perderás mi rastro sin imperio,
y en su niebla sin ruta
su sombra nos despedirá.

sábado, marzo 29, 2008

Marzo

Primera semana

Voy contando los cuervos,
pájaros agazapados
en las cornisas;
alzo las manos
al silencio sin escamas.

Cuando ya he dicho corazón
y se aceda la distancia.

Cuando he dicho cariño
y aún espero que al alba
decidas quedarte.

Cuando ya se forma la palabra amor
y no sabemos siquiera qué es.

Segunda semana

Esta mañana descubro tu cuerpo,
como un alba sin nombre
por donde han pasado mis huellas,
me aferro a las gaviotas
dormidas sobre tu espalda,
me agosto en tu arena
por donde enjugamos
turbia impaciencia.

Nombro tus muslos húmedos,
manos de abrazados lirios,
descalza fatiga
que apretada nos habita.

Paso por tu tormenta
mordido,
contigo,
a la deriva.

Tercera semana

Retratado en mis llagas,
mis cenizas tiemblan
sin máscaras contigo.

Te irás con la lluvia de marzo,
con tu vestido azul
y de golondrinas despedida.

He andado por un paseo de palmeras,
castaña ternura
-donde ocultamente-
lloro mi alegría de labios,
añil llamada reverdecida
donde me arrojo a tu valle de espejos.

Hallo la entrada a tu laberinto,
a su agua trenzada,
avanzo dentro de ti.