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jueves, agosto 21, 2008

Mono-loquios

Algo que ya no fue
ni fuego ni aire,
últimas las palabras
ante la ruina
y todo abandonado,
lamida llaga
sin dientes ni coraza.

Consumida tristeza,
extinta espuma
que canina fue amada.

Distancia que acabó
de mi mirada
insondables hogueras.

Y nos gritamos:

¡Ya no más guerras!
¡Ya no más bruma!
¡Ya no más nada!

Buscábate llagado,
hundido en tu carne,
cristalina costra
como un círculo
ciego sin nombre.

Dolido de tu silencio,
oscuro traje
que roto canta
una amarga alegría.

El amor era
palabra inexpugnable,
ebrio rocío
sin tapias ni escaleras;
pero los besos
que no entienden las manos,
urgida noche
donde alcanzaba
tu rubia luz,
recibía tu estatua,
vacío desapego;
pero no has visto
qué calcinado voy.

Ruego que alguna noche
tengas piedad de ti,
sálvanos.

sábado, marzo 29, 2008

Marzo

Primera semana

Voy contando los cuervos,
pájaros agazapados
en las cornisas;
alzo las manos
al silencio sin escamas.

Cuando ya he dicho corazón
y se aceda la distancia.

Cuando he dicho cariño
y aún espero que al alba
decidas quedarte.

Cuando ya se forma la palabra amor
y no sabemos siquiera qué es.

Segunda semana

Esta mañana descubro tu cuerpo,
como un alba sin nombre
por donde han pasado mis huellas,
me aferro a las gaviotas
dormidas sobre tu espalda,
me agosto en tu arena
por donde enjugamos
turbia impaciencia.

Nombro tus muslos húmedos,
manos de abrazados lirios,
descalza fatiga
que apretada nos habita.

Paso por tu tormenta
mordido,
contigo,
a la deriva.

Tercera semana

Retratado en mis llagas,
mis cenizas tiemblan
sin máscaras contigo.

Te irás con la lluvia de marzo,
con tu vestido azul
y de golondrinas despedida.

He andado por un paseo de palmeras,
castaña ternura
-donde ocultamente-
lloro mi alegría de labios,
añil llamada reverdecida
donde me arrojo a tu valle de espejos.

Hallo la entrada a tu laberinto,
a su agua trenzada,
avanzo dentro de ti.